"No podemos perder tiempo".
En el día a día de nuestras clases ¡Ocurren tantas cosas pequeñas! Sólo necesitamos parar de vez cuando y romper el ritmo frenético que marcan los contenidos, los horarios, las actividades ... La vida entra en el aula cada día de la mano de esas pequeñas criaturas.
Creo que si abrimos bien los ojos y cambiamos la mirada , todo será muchísimo más fácil, además de increíblemente más satisfactorio.
Dice Paolo Freire en "Cartas a quién pretende enseñar"que una de las cualidades que no debe faltar es la amorosidad porque sin ella nuestro trabajo pierde el significado. Y amorosidad no solo para los alumnos sino para el propio proceso de enseñar.

